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Diálogo, encuentro y el agua para Valencia


La gran Valencia y el vital líquido.  Nuestra ciudad capital viene, desde hace décadas, exigiendo de cada uno de sus gobernantes que proporcione la definitiva solución, que en una suerte de ineludible esfuerzo e impostergable obligación, se produzcan no solo el ágil, diario y permanente suministro del agua para cada uno sus habitantes, sino que igualmente Valencia increpa y reclama las características de salubridad que debe exhibir esa agua que llega a cada uno de los hogares. Es la válida demanda y exigencia que surge desde el perenne espíritu indomable de esta histórica ciudad.

El unánime encuentro. La finalidad, con características de reclamo, se presenta de manera clara, Valencia requiere que fluya de manera permanente el vital líquido con las características de óptima salubridad, pero para alcanzar este supremo objetivo se requiere de un verdadero pacto social, de la insustituible unidad y el aguardado encuentro entre todos los sectores que llegan a constituirse en irremplazables protagonistas de lo que pueda ser el tránsito y futuro de nuestra ciudad capital. No son momentos de sucumbir o capitular ante una estéril e inocua confrontación política, estimulada desde sectores radicales, cuya única finalidad es alejarnos de cualquier solución a los problemas básicos que aquejan al común. Es el preciso momento de asumir un indoblegable compromiso con Carabobo y Valencia. No hay espacio para el silencio o la duda. De allí la importancia de volver a reivindicar la conformación de la mesa de diálogo regional convocada, sin complejo y reserva, por el Gobernador Rafael Lacava. Allí, en esa inédita instancia, en el céntrico recinto, se puede observar, yace la definitiva solución del suministro del agua para nuestra ciudad capital.

Los represados recursos. Ha sido nociva la terca y persistente actitud de esa dirigencia opositora, radicada cómodamente en el exterior, viviendo en su soñado y dorado exilio. Es ese mismo “liderazgo” que está divorciado de la diaria problemática y complejo acontecer que vive nuestro país. Son los mismos que tienen como único y semanal argumento, innumerables e importantes reuniones en cualquier latitud o ciudad del mundo y que elegantemente trajeados pretenden transmitir a un incrédulo sector opositor que vive, siente y padece en nuestro país, que la solución a sus más básicos problemas esta cerca. Fueron ellos, los del añorado exilio, los que solicitaron, de cínica manera, que se congelaran o arbitrariamente represaran recursos que estaban destinados para atender esenciales y medulares sectores, como lo constituye la culminación del proyecto de la planta potabilizadora “Alejo Zuloaga”  que garantizaría el frecuente y óptimo suministro de agua para al menos un millón y medio de habitantes que residen en la Gran Valencia, en la área metropolitana de Valencia. A manera de inexplicable capricho, estos imprescindibles recursos se encuentran inmovilizados en una entidad financiera en Portugal, sin importar que se agrave, más en épocas de pandemias, el suministro del vital líquido. Los elegantemente trajeados, los del dorado exilio, desde una lejana ciudad llegan a sonreír como señal de plena satisfacción y es que en realidad no sienten, ni les duele absolutamente nada.

Frente y causa común. Por ello surge la voz de Rafael Lacava, pero no con el ánimo de asumir la dirección de utópicas cruzadas que a lejano o largo plazo puedan atender el unísono reclamo del colectivo  para que los recursos de la planta potabilizadora “Alejo Zuloaga” lleguen a nuestra entidad federal y poder solventar de manera definitiva el problema del agua en Valencia, al contrario, Lacava llama a conformar de manera urgente un sólido frente o blindada alianza, donde forme parte la expresión gubernamental y de dinámica manera puedan converger, con similar peso y presencia, los protagónicos sectores de Carabobo, pero no con un estéril cálculo político, sino la convicción de que surja el categórico pronunciamiento y la expresión de todo un pueblo para que no solo se pueda garantizar el suministro de agua, sino observar la colectiva contribución del gobierno, la academia, la iglesia, gremios profesionales y movimientos vecinales en el urgente objetivo de mejorar la calidad de vida del carabobeño. El mismísimo mandatario regional, Rafael Lacava ha llegado a plantear que esta amplia alianza se convierta en aval para la correcta administración y utilización de los recursos que son necesarios para garantizar el suministro de agua para la Gran Valencia. Visión y desprendimiento, Lacava nuevamente extiende su mano y repite insistentemente que “Carabobo no se rinde”. Y esa es la verdad.

César Burguera                                                                                  @CESARBURGUERA